DEAD SET, mata y remata 1

por Valentín Vañó

jul13

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A pesar de Perdidos, y en parte gracias a Perdidos, Dead Set es una gran mini serie. Más allá de la televisión, sobre todo a través de Internet, las series televisivas anglosajonas están moldeando una ficción global para la sociedad transnacional de nuestro tiempo. Y Dead Set, que estos días se pone a la venta en España en DVD y BluRay, con su radicalismo expresivo e ideológico, desde su vocación de miniatura extrema, es tan importante como Perdidos.

¿Qué cinéfilo no se rinde ante el despliegue de aguda inteligencia irónica, de deslumbrante credibilidad audiovisual, es decir, cinematográfica, del primer episodio de Dead Set? A través de un prolongado montaje en paralelo, se nos muestran las horas previas a la emisión de un programa del Gran Hermano británico, mientras en el mundo exterior se propaga el desconcierto de un vertiginoso apocalipsis zombi.

En pocas horas, solo quedan vivos y coleando los descerebrados encerrados en la casa de la Guadalix de la Sierra británica. Metáfora televisiva y peli de vísceras, Dead Set permite simultanear el disfrute charcutero con la sesuda reflexión sobre los mass media contemporáneos. Su aceleradísimo concepto de síntesis se le ocurrió a Charlie Brooker, un tipo popular en las Islas Británicas, crítico televisivo, que también se ha encargado de deconstruir las convenciones y las estructuras narrativas de la caja tonta en programas de no ficción como Screenwipe y Newswipe.

A Brooker le gustaban las pelis de zombis, tanto las clásicas de George A. Romero como ciertos títulos recientes, Amanecer de los muertos o 28 días después, y quería trasladar y prolongar la característica intensidad de ese subgénero en una serie de tensión dilatada en la onda de 24. Luego, se le ocurrió introducir el hiperrealismo zafio de Gran Hermano y con eso cerró la personalísima fórmula de su heterodoxa ficción televisiva.

“Espero que la gente esté demasiado ocupada e involucrada como para sentarse a pensar”, comentaba Brooker, partidario de minimizar la calidad de las evidentes metáforas de su concepto. Es una pena que opine de ese modo. Hay mucho subtexto posible en esta miniserie de cinco episodios, donde los zombis campan a sus anchas mientras dentro de la Casa sobreviven el friki, la tetuda, el cachas y el travesti.

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